Durante décadas, volver a estudiar ha sido la receta clásica para mejorar las perspectivas laborales. Hacerse un máster parecía una inversión segura: especialización, diferenciación y un empleo mejor. Pero esa realidad está dejando de cumplirse. Especialmente en el caso de los másteres generalistas, cuyo valor en el mercado laboral está en caída libre.

Según un estudio del Burning Glass Institute con datos de la Oficina de Estadísticas de Empleo de Estados Unidos, recogido por The Wall Street Journal, la tasa de desempleo entre menores de 35 años con máster está en uno de sus niveles más altos en dos décadas. Quienes poseen este título se sitúan en el percentil 77 de desempleo, por detrás incluso de personas con menos formación. La excepción: los másteres habilitantes (necesarios para ejercer una profesión) y los doctorados, que sí mantienen su tracción.
Demasiados títulos para demasiado pocos puestos
Gad Levanon, economista jefe del Burning Glass Institute, lo resume apelando a la ley de la oferta y la demanda: «Hay más títulos compitiendo por menos puestos de los que esos títulos estaban diseñados para desbloquear». En otras palabras, cuando todo el mundo tiene un máster, el título deja de marcar la diferencia.
El mercado de másteres está saturado. En Estados Unidos, la oferta creció un 69% entre 2005 y 2021, hasta superar los 33.500 programas, según el Postsecondary Education and Economics Research Center. En España, el panorama es similar: desde la implantación del Plan Bolonia, la oferta de másteres se ha disparado un 54%, pasando de 2.626 a más de 4.000 títulos oficiales. El impulso ha venido especialmente de las universidades privadas, cuya matrícula en este nivel creció un 250%.
España lidera la sobrecualificación en Europa
El informe CYD 2024 sitúa a España como el país con la tasa de sobrecualificación más alta de la Unión Europea: el 35,8% de las personas con estudios superiores entre 20 y 64 años trabaja en puestos de baja cualificación, frente al 21,9% de media en la UE. Es decir, no es que esos másteres no ayuden a encontrar trabajo, sino que conducen a empleos por debajo de lo prometido.
Paralelamente, las empresas están cambiando sus criterios de contratación. Según datos de Lightcast analizados por el Wall Street Journal, el porcentaje de ofertas de trabajo que exigen titulación universitaria cayó al 17,8% en 2024, frente al 20,4% de hace cinco años. La Society for Human Resource Management advierte que cada vez más departamentos de recursos humanos sustituyen los requisitos de titulación por criterios de habilidades prácticas.
Entre la teoría y la práctica hay un abismo
Una encuesta de Indeed de 2025 recoge que más de un tercio de personas graduadas considera que su título universitario fue una pérdida de dinero o de tiempo. En el caso de la generación Z, el porcentaje sube hasta el 51%. Para quienes invierten tiempo y dinero en un máster esperando un retorno rápido, el choque con la realidad resulta frustrante.
Sin embargo, existe una brecha entre la retórica empresarial y la práctica real. Aunque el 85% de las empresas dice contratar por habilidades, solo 1 de cada 700 contrataciones reales responde a ese criterio, según un informe conjunto del Burning Glass Institute y Harvard Business School. Además, los másteres habilitantes y aquellos en áreas de alta demanda técnica siguen siendo atractivos para el mercado.
El fenómeno refleja una tormenta perfecta: demasiados títulos, menos ofertas que los requieren y, en el horizonte, la inteligencia artificial ocupando puestos junior que tradicionalmente permitían adquirir experiencia. En este contexto, la promesa del máster como salvoconducto laboral se desvanece, y la formación superior deberá reinventarse para recuperar su valor diferencial.
Fuente: Xataka · Esta información ha sido elaborada por la redacción de SoloNoticias con apoyo de herramientas editoriales automatizadas.
