Meredith Whittaker, presidenta de Signal, ha lanzado una advertencia contundente sobre los chatbots de inteligencia artificial: «No son tus amigos. No son seres conscientes. No son interlocutores con sentimientos». Según recoge TechCrunch, Whittaker hizo estas declaraciones en una entrevista con Bloomberg centrada en política, privacidad y el futuro de la mensajería cifrada.

La ejecutiva reconoció utilizar herramientas de IA «para formatear algún documento de vez en cuando», pero subrayó que nunca les formula preguntas. «Soy muy seria con mi pensamiento y mi escritura, y no quiero que el proceso de desarrollar una idea se vea truncado o eclipsado por la respuesta de un sistema que está promediando lo que ya existe ahí fuera», explicó.
El riesgo de otorgar acceso total a los asistentes de IA
Whittaker también respondió a la predicción de Mustafa Suleyman, CEO de Microsoft AI, quien afirmó que los usuarios podrían dejar que Microsoft Copilot gestionara todas sus compras navideñas este año. Para que Copilot escuchara conversaciones familiares en chats grupales y determinara qué quiere cada persona, Whittaker argumentó que sería necesario concederle «acceso a mi tarjeta de crédito, mi navegador, mi Signal, la capacidad de enviar mensajes a mis hermanos en mi nombre, mi dirección postal y mi calendario».
«Lo que acabas de describir es un sistema con acceso muy generalizado a múltiples aplicaciones y servicios», señaló. «En el contexto de Signal, eso constituiría una especie de puerta trasera.» La afirmación apunta directamente al modelo de negocio que sustenta muchos asistentes de IA: la recopilación masiva de datos personales para ofrecer servicios automatizados.
Privacidad frente a conveniencia
La postura de Whittaker refleja la tensión creciente entre la conveniencia que prometen los chatbots y asistentes de IA generativa, y las implicaciones para la privacidad de los usuarios. Signal, conocida por su cifrado de extremo a extremo y su firme compromiso con la privacidad, se posiciona en el extremo opuesto de empresas como Microsoft, Google o Meta, cuyas herramientas de IA se integran cada vez más en ecosistemas digitales que dependen de la recopilación de datos.
La ejecutiva no niega la utilidad puntual de estas herramientas, pero insiste en trazar una línea clara: delegar procesos creativos, de razonamiento o de comunicación personal en sistemas que «promedian» contenido existente supone renunciar a la autonomía intelectual y, potencialmente, a la seguridad de la información más sensible.
La intervención de Whittaker llega en un momento en que asistentes de IA como ChatGPT, Claude o Copilot se promocionan como soluciones universales para tareas cotidianas. Sin embargo, voces críticas dentro de la industria tecnológica recuerdan que estos sistemas no son neutrales: responden a lógicas comerciales y, en muchos casos, operan bajo modelos de negocio que monetizan datos personales.
Fuente: TechCrunch · Esta información ha sido elaborada por la redacción de SoloNoticias con apoyo de herramientas editoriales automatizadas.
