A veces, el mejor marketing es la provocación. Michael Major, un desarrollador de apenas 18 años, lo sabía cuando lanzó el 30 de enero de 2026 ‘This game costs 200 dollars’ en Steam. La propuesta era tan directa como su nombre: un videojuego que vale 200 dólares (o 200 euros, sin ajuste regional), y cuya ficha técnica reconoce sin tapujos que se trata de «la estafa definitiva». Según la descripción del propio desarrollador en Steam, el juego apela a la curiosidad pura: «Es mucho dinero para un videojuego. Y, sin embargo, sé que algunas personas lo comprarán por pura curiosidad».
El título no ocultaba su naturaleza experimental ni artística. Cigarrillos, cerveza, interacciones absurdas, un mapa llamado Schizopia, NPCs y hasta diez finales posibles configuran una experiencia difícil de catalogar. Major asegura que «cualquiera de ellas podría ser canon; cuál lo es depende de ti». La estrategia, más orientada a convertirse en meme que en éxito comercial sostenido, no tardó en viralizarse en redes sociales y entre streamers, especialmente en China.
Más de un millón en ventas… sobre el papel
Según datos recopilados por medios especializados como Jeuxvideo y Mein MMO, el juego vendió 6.717 copias a 200 dólares cada una, lo que arroja un ingreso bruto de más de 1,3 millones de dólares. Una cifra que habría convertido al joven desarrollador en millonario de la noche a la mañana. El problema: las políticas de devolución de Steam permiten a los usuarios recuperar su dinero en un plazo de 14 días si no han jugado más de dos horas. Y ahí es donde se desmoronó el castillo de naipes.
De las 6.717 unidades vendidas, se devolvieron 6.707, lo que representa una tasa de devolución del 99,9%. Al final, solo diez personas se quedaron con el juego, dejando a Major con unos ingresos netos de apenas 2.045 dólares. Lejos del millón inicial, aunque, como apunta el propio desarrollador en tono irónico, «ni tan mal» para un experimento que jugaba conscientemente con la curiosidad del público.
No es el primer juego en apostar por precios disparatados
Este tipo de dinámicas, más cercanas al arte conceptual o al troleo que al modelo de negocio tradicional, no son nuevas en Steam. Hace unos meses se publicó ‘Congratulations On Your Purchase’, con un precio de 999,99 dólares. También han circulado títulos como ‘The Leverage Game’ (1.000 dólares), ‘True Love’ (500) o ‘Beach Volleyball Competition’ (290). Todos ellos comparten el mismo patrón: precios desorbitados, fichas técnicas que reconocen la broma y, en muchos casos, tasas de devolución altísimas.
La industria del videojuego cada vez experimenta más con formatos no convencionales, desde juegos que cuestan una fortuna hasta lanzamientos que apuestan por la gratuidad total. Según datos del sector, el videojuego en España alcanza 22,8 millones de jugadores y factura más de 2.200 millones de euros, lo que demuestra que el mercado es lo suficientemente grande como para albergar propuestas de todo tipo, incluidas las más extravagantes.
El caso de Michael Major ilustra cómo la viralidad puede generar cifras de venta espectaculares, pero también cómo las políticas de protección al consumidor de plataformas como Steam actúan como contrapeso. Al final, lo que parecía un golpe de suerte millonario se convirtió en una anécdota viral con un saldo de 2.000 dólares. Eso sí, con mucha más visibilidad de la que cualquier desarrollador independiente podría soñar.
Fuente: Xataka · Esta información ha sido elaborada por la redacción de SoloNoticias con apoyo de herramientas editoriales automatizadas.
