En 1979, el río Brahmaputra se desbordó por un monzón en la región de Assam, al noreste de India. La riada arrastró troncos y cientos de serpientes hasta un banco de arena desierto cerca de Kokilamukh, en el distrito de Jorhat. Cuando el agua se retiró, las serpientes murieron por el calor extremo al no haber ni un árbol que proporcionara sombra. Jadav Payeng, un joven de 16 años, presenció la escena y tomó una decisión que cambiaría el paisaje para siempre.
Según relata Xataka, Payeng pidió consejo sobre qué especies se podían cultivar en aquel terreno erosionado. La respuesta fue desalentadora: solo bambú. Le entregaron una veintena de plantitas. Cultivarlas en arena sin nutrientes resultó extremadamente difícil, pero el joven no se rindió. Comenzó a recolectar semillas de otras especies como la ceiba y la arjuna, plantándolas día tras día junto a las primeras.
Un bosque de 550 hectáreas donde antes había arena
Hoy, más de cuatro décadas después, aquel banco de arena se ha transformado en un bosque de más de 550 hectáreas —cuatro veces el tamaño del parque del Retiro de Madrid y una vez y media el de Central Park—. De esas 550 hectáreas, 300 corresponden a bambú, pero también crecen flamboyanes, algodoneros rojos y decenas de especies autóctonas. El bosque, conocido como Molai en honor al apodo de Payeng, alberga ya tigres de Bengala, rinocerontes indios, ciervos, conejos, monos y numerosas aves.
Payeng, que hoy supera los 60 años, sigue viviendo en una cabaña junto al bosque con su familia. Se gana la vida vendiendo leche de su ganado y continúa ampliando la superficie forestal. Ha declarado en varias ocasiones que plantará árboles hasta el último día de su vida.
Descubierto por accidente en 2008
La administración india no supo de la existencia del bosque hasta 2008, casi 30 años después de que Payeng comenzara su labor. Fueron los elefantes quienes lo delataron: una manada de aproximadamente cien ejemplares se adentró en el área, lo que llevó a las autoridades forestales a investigar. Desde entonces, los elefantes son visitantes habituales cada año y varias crías han nacido allí.
Curiosamente, en 1980 la división forestal de Golaghat había puesto en marcha un plan de reforestación de 200 hectáreas en uno de los bancos de arena del Brahmaputra. El proyecto, sin embargo, fue abandonado en 1983. Payeng siguió por su cuenta.
Reconocimiento científico y oficial
En 2015, el activista recibió el Padma Shri, uno de los galardones civiles más prestigiosos de India. La ciencia ha validado su trabajo: un estudio señala que la diversidad de plantas y la capacidad de almacenamiento de carbono del bosque Molai son similares a las de un bosque natural de edad comparable. Los investigadores plantean que este tipo de plantación mixta puede ser una solución efectiva ante inundaciones y erosión.
La región de Majuli, la isla fluvial más grande del mundo con unos 880 kilómetros cuadrados, lleva décadas perdiendo superficie por la erosión del Brahmaputra. El bosque de Payeng se encuentra precisamente en uno de esos bancos de arena amenazados. La erosión sigue activa, por lo que tanto el activista como las autoridades indias aún tienen trabajo por delante para proteger lo conseguido y extender la reforestación a otras zonas vulnerables.
Fuente: Xataka · Esta información ha sido elaborada por la redacción de SoloNoticias con apoyo de herramientas editoriales automatizadas.
