La industria del cine estadounidense está experimentando un cambio de paradigma. Tras más de una década dominada por las franquicias de superhéroes, Hollywood busca ahora su próximo gran filón en el género del terror y, de forma paralela, en una generación de cineastas que han aprendido a contar historias en YouTube antes que en una escuela de cine tradicional.
Según Xataka, el modelo de los superhéroes muestra claros signos de agotamiento —basta observar los resultados decepcionantes de producciones recientes como ‘Supergirl’ de James Gunn— y los estudios necesitan encontrar nuevas fórmulas capaces de atraer al público a las salas. El terror, que históricamente ha funcionado como laboratorio de ideas para la industria, vuelve a situarse en el centro de atención.
Tres nombres propios que marcan la tendencia
El fenómeno tiene rostros concretos. Curry Baker ya había mostrado su capacidad con ‘Milk&Serial’, un found footage rodado con apenas 800 dólares y publicado gratuitamente en YouTube, que acumula más de dos millones de visualizaciones. Su siguiente proyecto, ‘Obsession’, ha recaudado 371,2 millones de dólares en todo el mundo, superando a ‘Sinners’ y convirtiéndose en la producción original de acción real en inglés más taquillera de la década. Además, ha logrado algo que no ocurría desde 1982: aumentar su recaudación durante cada uno de sus tres primeros fines de semana.
Kane Parsons, californiano de 20 años, abrió su canal de YouTube con diez años. A los 16 llamó la atención de medio internet con su corto ‘The Backrooms (Found Footage)’, inspirado en la popular creepypasta sobre un laberinto infinito de oficinas. Cuatro años después, su largometraje ‘Backrooms’ ha recaudado 330 millones de dólares, convirtiéndose en la película más taquillera de A24 en su primera versión. Parsons no solo dirige, sino que también firma el guion junto con Roberto Patino y participa en la banda sonora.
El tercer caso destacado es Mark Fischbach, conocido como «Markiplier», que cuenta con cerca de 40 millones de suscriptores en YouTube. Su largometraje ‘Iron Lung’, adaptación del videojuego indie de terror de David Szymanski, logró colarse en el segundo puesto de la taquilla estadounidense en su primer fin de semana. Fischbach escribe, dirige, monta, produce, financia y protagoniza gran parte de su propia obra a través de su productora y distribuidora, Markiplier Studios.
Hollywood compra comunidades, no solo proyectos
La estrategia de los estudios es clara: apostar por cineastas que vienen con una comunidad ya validada detrás. Estos creadores han aprendido con Adobe Premiere y han perfeccionado un lenguaje que conecta de manera natural con una generación que ha crecido con internet. «Lo que ha ocurrido aquí demuestra que es posible crear un nicho en la red, hacerlo funcionar de forma sostenible y luego escalarlo cuando llegan más recursos», declaró Kane Parsons a Xataka.
Los estudios ahora también miran más allá de YouTube y TikTok: Reddit se ha convertido en un objetivo prioritario para encontrar relatos cortos e ideas que puedan convertirse en películas. El director de marketing de Reddit, Jim Squires, ha definido la plataforma como «una especie de incubadora de IPs casi en tiempo real, con moderadores y comunidades que están creando espacios en los que las historias y los fandoms pueden crecer de forma orgánica».
El terror como banco de pruebas permanente
El género del terror lleva décadas funcionando como campo de experimentación para la industria cinematográfica. A diferencia del drama o la comedia, no necesita conquistar a todos los públicos para ser rentable: con conectar con los aficionados del género ya puede convertirse en fenómeno.
El found footage asomó la cabeza en los 80 con ‘Holocausto Caníbal’, pero fue ‘El Proyecto de la Bruja de Blair’ (1999) la que demostró que una cámara doméstica podía crear más angustia que cualquier superproducción. Durante los 2000, el cine digital se consolidó con este género. Más tarde, Blumhouse Productions cambió las reglas del juego con un modelo económico basado en presupuestos bajos, libertad creativa para los autores y beneficios considerables, alumbrado títulos como ‘Insidious’ (2010) o ‘La purga’ (2013).
A partir de 2015, A24 supo leer el cambio y convirtió el terror de autor en su seña de identidad, atrayendo a directores como Robert Eggers (‘La bruja’) o Ari Aster (‘Hereditary’, ‘Midsommar’). Ahora el ciclo se repite, solo que esta vez no se trata de una nueva cámara o un nuevo modo de producción, sino de creadores nativos digitales que entienden los códigos de una audiencia hiperconectada.
¿Y en España?
En el territorio nacional no existe un caso tan reciente y claro como el de Parsons o Markiplier, pero la industria española incorporó algunos de estos códigos mucho antes. ‘REC’ utilizaba una cámara en primera persona y esa sensación de grabación improvisada que después se haría habitual en internet.
Figuras como Carlo Padial llevan años explorando la frontera entre internet y cine. Desde sus vídeos para Playground o proyectos como ‘Vosotros sois mi película’, Padial ha convertido los códigos de los vídeos virales, los memes y la comunidad online en materia cinematográfica mucho antes de que Hollywood usara YouTube como cantera.
En el ámbito documental, Carles Tamayo ha pasado de su documentada infiltración en El Palmar de Troya a que Televisión Española le encargase su último proyecto, ‘Se nos ha ido de las manos’, demostrando que también en España existe interés por creadores que conectan con el público desde formatos digitales.
Si algo continúa demostrando este fenómeno es que, cuando Hollywood necesita reinventarse, mira al terror. Y cada vez que el terror necesita reinventarse, mira fuera de Hollywood.
Fuente: Xataka · Esta información ha sido elaborada por la redacción de SoloNoticias con apoyo de herramientas editoriales automatizadas.
